por Redacción Mendoza Económico
Hoteles, restaurantes, bodegas con actividad turística y agencias de viajes podrán incorporarse al Sello Algarrobo, la nueva iniciativa presentada por el Ente Mendoza Turismo y el Ministerio de Energía y Ambiente. El programa busca reconocer a prestadores registrados que aporten información sobre su huella de carbono y vincular esa medición con la competitividad del destino.
La propuesta fue presentada el 13 de octubre por la presidenta del Emetur, Gabriela Testa, y la ministra Jimena Latorre, junto con representantes de entidades empresariales. En su primera etapa, la adhesión será voluntaria y gratuita.
El anuncio abre una herramienta para ordenar y dar visibilidad al trabajo ambiental de las empresas. Su alcance inicial se concentra en información y reconocimiento institucional: las iniciativas de restauración del monte nativo, una ruta temática y un bono verde forman parte de una proyección posterior.
El esquema prevé que las empresas registren, mediante una planilla provincial estandarizada, la huella de carbono previamente calculada con las metodologías correspondientes. La información se incorporará al Inventario Provincial de Gases de Efecto Invernadero.
La Coordinación de Sostenibilidad tendrá a su cargo el registro y la verificación técnica de los datos. El Emetur coordinará la convocatoria, el acompañamiento territorial y la entrega del distintivo.
Hay una precisión relevante para quienes evalúen participar: la gratuidad de la adhesión no implica necesariamente que calcular la huella carezca de costos. La información difundida establece que el registro recibirá mediciones realizadas previamente; no anuncia que el Estado financiará todos los trabajos técnicos necesarios.
Del mismo modo, medir emisiones no equivale a haberlas reducido. El cálculo ofrece una base para identificar dónde actuar y comparar resultados posteriores, pero el impacto dependerá de las decisiones que adopte cada prestador.

La presentación del Sello Algarrobo reunió a autoridades provinciales y representantes del sector turístico mendocino
Durante la presentación, las autoridades vincularon el programa con la demanda de experiencias sostenibles y con la posibilidad de mejorar la gestión de recursos. También participaron representantes de Bodegas de Argentina, AEHGA y la Asociación de Hoteles de Turismo.
El interés empresarial tiene un componente comercial: contar con información ambiental verificable puede fortalecer la presentación de una empresa ante viajeros y operadores. Sin embargo, el lanzamiento no incluyó resultados de ventas, contratos o financiamiento obtenidos gracias al sello.
Para el enoturismo, la propuesta también plantea extender a la recepción de visitantes el trabajo ambiental que algunas bodegas desarrollan en su actividad productiva. Son unidades relacionadas, pero con consumos y operaciones que deben ser considerados al medir su impacto.
El nombre del programa remite al algarrobo y su vínculo con el territorio mendocino. La planificación contempla valorizar su fruto en la gastronomía y desarrollar una Ruta del Algarrobo, con municipios piloto como Lavalle, Santa Rosa y La Paz.
También se proyecta estructurar un bono verde de compensación ambiental. Los recursos que eventualmente se capten se orientarían a restauración, equipamiento comunitario y capacitación vinculada con la cadena de valor del fruto.
Esas propuestas todavía no constituyen una ruta en funcionamiento ni fondos disponibles. El paso inmediato consiste en incorporar prestadores, reunir sus mediciones y establecer una base técnica que permita evaluar avances.
El valor del Sello Algarrobo dependerá, en buena medida, de la calidad y continuidad de esa información. Para el turismo mendocino, la oportunidad será convertir el distintivo en mejoras comprobables de gestión y en una oferta ambiental que pueda explicarse con datos.