14/10/2026 - Edición Nº924

Producción

Vitivinicultura en problemas

Vino argentino: las exportaciones crecen en volumen, pero caen 4,7% en dólares

14/10/2026 | Mientras el Gobierno destaca el crecimiento de las exportaciones de vino, los datos revelan una caída de ingresos y precios. En el tercer trimestre se perdieron más de US$ 30 millones.


por Marcelo López Álvarez


Las exportaciones de vino argentino acumularon 148 millones de litros durante los primeros nueve meses de 2026, un crecimiento del 3,2% respecto del año anterior. Sin embargo, detrás de ese resultado positivo aparece una realidad bastante menos alentadora: la facturación retrocedió un 4,7%, hasta los US$ 474,4 millones, y el precio promedio de exportación cayó un 7,6%.

Los datos del Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV) reflejan una de las principales dificultades que enfrenta la actividad: Argentina necesita vender cada vez más vino para conseguir menos dólares, en medio de una contracción del consumo mundial, problemas de competitividad y mayores dificultades para sostener mercados internacionales.

El deterioro se profundizó durante el tercer trimestre. Entre julio y septiembre, las exportaciones disminuyeron un 14,9% en volumen y un 16,4% en facturación, con una pérdida de US$ 30,6 millones frente al mismo período de 2025.

La recuperación registrada en septiembre permitió mejorar los resultados, pero estuvo lejos de compensar las fuertes caídas de julio y agosto.

De dos meses de derrumbe a la recuperación de septiembre

La evolución mensual muestra la magnitud de las dificultades. En julio, las exportaciones se desplomaron un 39% en volumen y un 43,8% en dólares, con ventas por apenas US$ 35,8 millones. Agosto tampoco ofreció señales de recuperación: los envíos retrocedieron un 31,8% y la facturación cayó un 27,2%, hasta los US$ 43,1 millones.

Septiembre cambió el escenario. Las exportaciones aumentaron un 24,2% en volumen y un 21,1% en valor respecto del mismo mes del año pasado, alcanzando los 23,1 millones de litros por US$ 76,8 millones.

El resultado fue destacado por el Gobierno nacional como una señal positiva para el sector. Sin embargo, el crecimiento de septiembre no modifica el balance negativo del trimestre, que cerró con 45,7 millones de litros exportados y una facturación de US$ 155,7 millones.

La diferencia entre mirar un mes aislado y analizar la evolución completa resulta fundamental para comprender lo que está ocurriendo con la principal actividad agroindustrial de Mendoza.

Las exportaciones de vino fraccionado caen en el año
Las exportaciones de vino fraccionado caen en el año

La Cordillera cerrada, un problema que costó millones

Parte de las dificultades del invierno tuvo una explicación logística. Los reiterados cierres del paso internacional Cristo Redentor, provocados por las condiciones climáticas, complicaron la salida de los vinos argentinos hacia los puertos chilenos, una de las principales vías de exportación de las bodegas mendocinas.

Marcos Jofré, CEO de Trivento, explicó a Forbes Argentina que durante un período de 60 días el corredor permaneció cerrado en 38 oportunidades. La situación obligó a postergar embarques o recurrir a los puertos de Buenos Aires, con costos considerablemente superiores.

El impacto fue especialmente importante para los vinos a granel, cuyo menor precio por litro reduce las posibilidades de absorber aumentos en los gastos de transporte.

La normalización del tránsito podría explicar una parte de la recuperación registrada en septiembre, aunque todavía no existen datos suficientes para determinar cuánto correspondió a operaciones demoradas.

Pero atribuir la caída de las exportaciones exclusivamente a los problemas de la Cordillera sería desconocer dificultades estructurales que la vitivinicultura arrastra desde hace años.

El mundo consume menos vino y la competencia aumenta

La crisis internacional del consumo constituye otro factor central.

Según la Organización Internacional de la Viña y el Vino (OIV), durante 2025 el consumo mundial disminuyó un 2,7%, hasta alcanzar uno de los niveles más bajos de las últimas décadas.

El comercio internacional también retrocedió, con una caída del 4,7% en volumen y del 6,7% en valor.

Los cambios en las preferencias de los consumidores, especialmente entre los jóvenes, las dificultades económicas en los principales mercados y las tensiones comerciales están modificando el negocio vitivinícola mundial.

En ese contexto, países productores como Argentina deben competir por una demanda más limitada, mientras enfrentan sus propios problemas de costos, tipo de cambio, infraestructura y logística.

El desafío ya no consiste solamente en encontrar compradores, sino en sostener precios y participación en mercados cada vez más competitivos.

El precio del vino argentino también retrocede

Uno de los indicadores más preocupantes aparece al analizar cuánto dinero recibe Argentina por cada litro exportado.

Durante los primeros nueve meses, el precio promedio cayó de US$ 3,47 a US$ 3,20 por litro, una reducción del 7,6%.

En los vinos fraccionados, la disminución fue del 2,1%, mientras que en el granel alcanzó el 18,6%, pasando de US$ 0,98 a US$ 0,80 por litro.

El resultado refleja tanto menores precios dentro de las modalidades de exportación como un cambio en la composición de las ventas.

Mientras las exportaciones de vino a granel aumentaron un 24,5% en volumen durante el acumulado anual, las de vino fraccionado retrocedieron un 3,1%.

Esto ayuda a explicar por qué el país consigue exportar más litros, pero obtiene menos divisas.

La situación también afecta a los vinos varietales, uno de los principales segmentos comerciales de la vitivinicultura argentina.

Después de crecer un 6,5% durante el primer semestre, las exportaciones de varietales cayeron un 17,9% entre julio y septiembre, dejando el acumulado anual con una disminución del 2,5% en volumen y del 5,5% en facturación.

El retroceso de los varietales resulta especialmente significativo para una industria que construyó buena parte de su posicionamiento internacional sobre el Malbec y los vinos de mayor valor agregado.

Mendoza, donde se concentra el problema

Las consecuencias de este escenario tienen un impacto particularmente importante sobre Mendoza, que concentró en septiembre el 93,8% del volumen y el 94% de la facturación nacional por exportaciones de vino.

La caída de los ingresos externos no afecta solamente a las grandes bodegas exportadoras. También condiciona la actividad de los establecimientos elaboradores, los proveedores y, especialmente, los productores primarios.

Cuando los precios internacionales retroceden y las bodegas enfrentan mayores costos, la presión sobre la rentabilidad puede trasladarse hacia atrás en la cadena productiva, limitando la capacidad de mejorar el precio que reciben los viñateros por la uva.

En una provincia donde miles de productores dependen de la vitivinicultura, el problema excede ampliamente las estadísticas comerciales.

La recuperación de septiembre representa una mejora, pero todavía no permite hablar de un cambio sostenido de tendencia.

La verdadera dificultad de la vitivinicultura argentina es que está perdiendo capacidad para transformar sus exportaciones en mayores ingresos. Y mientras esa situación no se revierta, vender más litros no necesariamente significará una mejora para las bodegas y mucho menos para los productores de uva.