por Redacción Mendoza Económico
Más de 400.000 pasajeros mensuales utilizan el Metrotranvía, según los fundamentos de la resolución nacional que aprobó el modelo de acuerdo para regularizar el uso de infraestructura ferroviaria y acompañar su ampliación. La medida acerca administrativamente el proyecto de conexión con el aeropuerto, aunque todavía exige cumplir condiciones técnicas y formalizar el convenio.
La Resolución 1807/2026 fue fechada el 13 de octubre y publicada el 15 en el Boletín Oficial. Comprende los sectores Mendoza Central–Panquehua y Panquehua–Espejo. Su alcance incluye el uso gratuito, la conservación y el mantenimiento de los espacios necesarios para el servicio.
El instrumento debe ser suscripto por las autoridades nacionales y provinciales y los organismos ferroviarios involucrados. Aprobar su modelo significa establecer las reglas bajo las cuales podrán utilizarse esos sectores. No constituye, por sí mismo, una habilitación para transportar pasajeros hasta El Plumerillo.

La ampliación necesita resolver la coexistencia entre el transporte urbano y la operación ferroviaria de mercaderías. Según los detalles del acuerdo publicados por Los Andes, el sector Panquehua–Espejo requiere separar los espacios operativos y presentar una solución para el cruce con el ramal SM28 del ferrocarril San Martín.
Ese proyecto deberá contar con la intervención de Belgrano Cargas, la CNRT y ADIF. También se prevén dispositivos de detección de trenes y adecuaciones para el personal ferroviario.
La Sociedad de Transporte de Mendoza tendrá hasta 90 días desde la firma del acuerdo para entregar los planos que identifiquen las superficies necesarias. El plazo no comenzó con la publicación de la resolución.
El modelo contempla una vigencia de diez años, renovable. La delimitación busca preservar el espacio requerido por la actividad ferroviaria de cargas mientras se ordena la expansión del tranvía.
La Provincia asumirá los costos de las obras y su mantenimiento. Por eso, la gratuidad de los terrenos no elimina las erogaciones necesarias para que ambos sistemas funcionen con seguridad.
Desde una perspectiva económica, conviene separar esas dos dimensiones. El permiso de uso facilita el desarrollo del proyecto; las intervenciones físicas siguen requiriendo recursos, ejecución y control. Una autorización administrativa tampoco permite anticipar ahorros para los pasajeros o nuevos ingresos turísticos sin conocer cómo operará la conexión.
El próximo avance comprobable será la firma del convenio y el cumplimiento de sus exigencias. Para quienes esperan viajar al aeropuerto en Metrotranvía, la información decisiva seguirá siendo la habilitación efectiva del servicio y sus condiciones de funcionamiento.