por Redacción Mendoza Económico
Claro lanzó un servicio de internet fijo de 2 gigabits por segundo (Gbps) que comenzó a ofrecerse en sectores de Mendoza y La Plata donde dispone de cobertura de fibra óptica. El anuncio, realizado el 16 de octubre, apunta a hogares, empresas y profesionales con necesidades intensivas de transmisión de datos.
La prestación utiliza tecnología XGS-PON y ofrece una velocidad nominal simétrica de 2 Gbps de descarga y 2 Gbps de subida. Se comercializa junto con una línea de telefonía fija y puede complementarse con televisión HD.
La conectividad es parte de la infraestructura que necesitan los estudios profesionales, empresas tecnológicas, productoras audiovisuales, comercios digitales y organizaciones que trabajan con información de gran volumen.
La velocidad de subida resulta relevante para quienes envían archivos pesados, trabajan con servicios en la nube o realizan transmisiones audiovisuales. Las velocidades reales pueden variar según los equipos, la instalación interna y el servicio contratado.
Gustavo Saucedo, director de Marketing y Mercado Empresas de Claro Argentina, Uruguay y Paraguay, señaló que la compañía busca ofrecer alternativas para clientes que demandan más capacidad de conexión.
La disponibilidad inicial está limitada a las zonas donde Claro ya cuenta con la infraestructura necesaria. El comunicado no informa los precios del plan, el monto de inversión ni la cantidad de hogares y compañías alcanzados. Esos datos serán importantes para dimensionar el impacto del lanzamiento.
El debate sobre conectividad también se vincula con la competitividad y la innovación de las economías regionales de Cuyo y con la infraestructura que demandan los nuevos desarrollos corporativos de Mendoza.
La llegada de conexiones de mayor capacidad puede beneficiar a empresas con operaciones digitales, pero la velocidad anunciada no garantiza por sí sola acceso amplio ni precios competitivos. La expansión geográfica y la disponibilidad para pequeñas empresas serán decisivas.
En una economía cada vez más conectada, la infraestructura digital puede funcionar como una ventaja productiva cuando acompaña las necesidades reales de sus usuarios.