por Redacción Mendoza Económico
44 meses consecutivos en rojo, entre enero de 2023 y agosto de 2026. Ese es el período crítico que acumula la vitivinicultura en el Semáforo de Economías Regionales de CONINAGRO. El relevamiento sitúa al vino y al mosto entre las actividades con dificultades más persistentes.
La continuidad del deterioro obliga a mirar más allá de una cosecha o de un movimiento mensual. La discusión alcanza el margen que conserva el productor y su capacidad para sostener el siguiente ciclo.
Según el informe, en agosto el productor recibió el 17% del precio final del vino, frente a una referencia histórica del 24%. La diferencia es de siete puntos porcentuales.
Ese indicador no equivale al margen de ganancia: expresa una participación dentro del precio que paga el consumidor. Entre el ingreso y el resultado de cada explotación intervienen sus costos y condiciones comerciales.
CONINAGRO informó, además, un precio promedio al productor de $290 por litro, 5% inferior al de un año antes. El consumo interno proyectado para 2026 se ubicó en 15,3 litros por habitante, con una disminución del 4,5%.
La señal roja resume problemas de negocio, producción y mercado. No constituye una medición de la caída del producto sectorial durante cada uno de esos 44 meses.

En Mendoza, la Asociación de Viñateros había planteado que los costos crecientes, los valores atrasados y los pagos extendidos comprometen el funcionamiento de pequeños y medianos productores.
La advertencia, desarrollada en el análisis de la vitivinicultura en zona crítica y el riesgo de abandono de fincas, agrega una dimensión financiera al problema de rentabilidad.
Los gastos de energía, trabajo e insumos necesitan afrontarse durante el ciclo agrícola. Cuando los ingresos se demoran, también se dificulta financiar las labores siguientes. La entidad reclamó crédito accesible, previsibilidad y reglas comerciales claras.
Mientras los productores enfrentan estas dificultades, las bodegas exploran etiquetas, experiencias y herramientas para acercarse al consumidor. Un ejemplo es el asistente de Trivento para conversar sobre vinos desde el código de sus botellas.
La innovación comercial puede abrir puntos de contacto con el público. Su efecto sobre el ingreso primario, sin embargo, debe medirse: un nuevo canal no permite dar por resuelto el precio que recibe quien produce.
Para la política económica, la persistencia del rojo plantea una exigencia concreta. Una mejora general de indicadores necesita alcanzar también a las explotaciones que deben pagar sus tareas y conservar capacidad productiva.
La continuidad de las fincas será una prueba de la recuperación. Los resultados deberán observarse en las condiciones de cobro, en la posibilidad de realizar labores y en los ingresos efectivos de los productores.