por Redacción Mendoza Económico
La industria argentina encara el último trimestre de 2026 con escasas expectativas de recuperación. Apenas el 11,2% de las empresas consultadas por el INDEC espera una mejora de su situación entre octubre y diciembre, mientras el 73,9% anticipa que seguirá igual y el 15% prevé un deterioro. La demanda interna insuficiente continúa al frente de los problemas: más de la mitad de los establecimientos la identifica como el principal obstáculo para aumentar la producción.
Los resultados pertenecen a la Encuesta de Tendencia de Negocios , que recoge la evaluación empresaria de septiembre y sus previsiones para los tres meses siguientes. El panorama no describe una contracción uniforme ni permite dar por consumadas las reducciones anunciadas. Sí muestra una recuperación que todavía ocupa un lugar minoritario en los planes de las fábricas.
El 54% de las firmas señaló la debilidad del mercado interno como su principal limitación productiva. Tres meses antes, esa respuesta reunía al 52,1%. La competencia de productos importados fue mencionada por el 9,9% y la incertidumbre económica por el 6,7%. Aunque estos factores también pesan, ninguno se acerca a la incidencia de la falta de compradores.
La cartera de pedidos permite observar cómo se expresa esa restricción. El 48,4% de los establecimientos la consideró inferior a lo normal durante septiembre, frente a un 3% que la ubicó por encima. El 48,6% restante la evaluó como normal. Así, casi la mitad de los consultados llegó al inicio del último trimestre con un volumen de encargos que juzgaba insuficiente.
Tampoco predominan las perspectivas de una recomposición inmediata. Para octubre-diciembre, el 24,3% espera que disminuyan los pedidos del mercado interno y sólo el 12,7% anticipa un aumento. La mayoría, el 63%, no prevé cambios. Entre quienes proyectan movimientos, las respuestas negativas casi duplican a las positivas.
Ese desequilibrio se traslada a la producción esperada. El 19,3% prevé fabricar menos y el 13,2% producir más; un 67,5% calcula que mantendrá el volumen actual. La estabilidad es la opción más extendida, pero ocurre en un sector donde los pedidos por debajo de lo normal tienen una presencia considerable. Mantenerse no equivale, por lo tanto, a recuperar el terreno perdido.

La industria argentina sigue sin esperanzas de mejoras por parte de los propios industriales.
Las previsiones laborales acompañan ese cuadro. El 13,9% de las empresas considera que reducirá su dotación durante los próximos tres meses, frente a un 4,9% que proyecta ampliarla. El 81,3% espera conservar la cantidad de trabajadores. Son proporciones de empresas según sus respuestas, no porcentajes de puestos de trabajo que necesariamente se perderán o crearán.
La diferencia también aparece en las horas destinadas al proceso productivo: el 17,1% anticipa una reducción y el 6,6%, un incremento. El resto no espera variaciones. El relevamiento no precisa qué mecanismos utilizaría cada establecimiento para concretar esos cambios, pero permite identificar una inclinación hacia el ajuste entre quienes prevén modificar su actividad.
El sector externo ofrece un balance algo menos desfavorable. Un 17,9% espera aumentar sus exportaciones, contra un 16,1% que calcula una disminución; el 66,1% no anticipa cambios. La ventaja de las respuestas positivas es estrecha y no alcanza para describir una expansión generalizada de las ventas industriales al exterior.
La diferencia entre los desempeños sectoriales ya aparecía en el análisis de junio sobre el avance exportador de la energía y las dificultades de la industria. Aquel antecedente ayuda a distinguir la evolución del comercio exterior agregado de la situación particular de las fábricas orientadas al mercado interno.
El indicador de confianza empresarial industrial se ubicó en −18,9%, frente al −20,2% de agosto. Hubo, por lo tanto, una mejora mensual del índice, aunque permaneció en terreno negativo. Ese resultado convive con expectativas débiles porque combina distintas dimensiones: producción futura, cartera actual de pedidos y existencias de productos terminados.
La encuesta también muestra que el 60,1% de las empresas espera mantener sus precios promedio de venta durante el trimestre, mientras el 32,2% anticipa aumentos y el 7,7%, reducciones. No informa la magnitud de esas variaciones ni constituye una proyección de inflación. Su aporte consiste en mostrar cómo las firmas imaginan su operación inmediata, junto con sus decisiones productivas y laborales.
La señal más persistente del informe está en la demanda. Para más de la mitad de las fábricas, el límite principal para producir más sigue siendo vender. Mientras casi uno de cada cuatro establecimientos espera menos pedidos internos, la perspectiva de ampliar producción y empleo continúa concentrada en una minoría.