por Redacción Mendoza Económico
La recaudación de octubre ofreció un alivio acotado al Gobierno, al tiempo que dejó al descubierto la fragilidad de los ingresos vinculados al mercado interno. La Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) informó recursos por $21,61 billones, lo que representa un incremento nominal interanual del 33,7%. Sin embargo, detrás de ese total, el IVA creció por debajo de la inflación y el impuesto al cheque mostró un rezago similar. La mejora se sustentó en Ganancias y en un repunte de las retenciones impulsado por una baja base de comparación.
El Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF) estimó que los ingresos totales habrían aumentado un 0,7% real respecto de octubre de 2025. El cálculo contempla una inflación mensual estimada del 1,85%, por lo que el resultado definitivo dependerá del índice que publique el INDEC. Para la política fiscal, la diferencia entre este leve repunte y una expansión generalizada resulta clave: los tributos no crecen de manera uniforme.

La caída del consumo reflejada en el IVA
El principal tributo del sistema aportó $7,03 billones, con un alza nominal interanual del 21,8%. Según el IARAF, esto implica una pérdida real estimada del 8,2%. Este retroceso combina dos dinámicas contrapuestas: el IVA impositivo, ligado a la actividad interna, habría caído un 1,7% real, mientras que el aduanero se contrajo un 28,3%.
Así, la mayor contracción se concentró en el componente asociado a las importaciones. De todos modos, el segmento interno tampoco logró equiparar la inflación. En un esquema económico que exige elevar los ingresos para preservar el equilibrio fiscal, esta debilidad acota la contribución del consumo a la recaudación.
Desde la ARCA también señalaron factores administrativos: las compensaciones con saldos a favor y las devoluciones afectaron al IVA impositivo. En el caso del aduanero, atribuyeron el resultado a una elevada base de comparación y a un día hábil menos. Si bien estos elementos impiden trasladar directamente la baja tributaria a una caída idéntica en las ventas, no alteran la pérdida de poder adquisitivo de lo recaudado.
El impuesto a los débitos y créditos bancarios sumó otra señal de rezago: ingresaron $1,63 billones, un 21,5% nominal más que un año atrás. En contraposición, los recursos de la seguridad social alcanzaron $5,03 billones, con una suba del 33,8% que se alineó con la inflación estimada.
Ganancias generó $5,09 billones, lo que implica un incremento nominal del 55,1%. El desempeño estuvo impulsado por mayores anticipos de empresas y personas humanas, así como por reordenamientos de saldos fiscales. Si bien el resultado brinda aire a la caja pública, su composición obedece en parte a obligaciones y ejercicios anteriores.
Por su parte, los derechos de exportación aportaron $870.052 millones y mostraron un salto nominal del 238,4%. La comparación interanual se encuentra distorsionada por los adelantos de pagos registrados en 2025 ante cambios de alícuotas, un desplazamiento que deprimió la base contra la cual se mide el desempeño actual.
De este modo, el balance de los primeros diez meses del año resulta más adverso que el dato mensual. Según el informe del IARAF, la recaudación acumulada retrocedió un 2,7% real interanual. Incluso al excluir los tributos al comercio exterior, la contracción asciende al 1,3%.
El balance de los primeros diez meses sigue siendo más adverso que el dato mensual. Según el relevamiento de IARAF difundido tras el informe oficial, la recaudación acumulada perdió 2,7% real interanual. Aun excluyendo los impuestos al comercio exterior, la baja habría sido del 1,3%.
Esta fragilidad alcanza también a las provincias. El IARAF estimó para octubre una mejora real de apenas el 0,1% en la masa coparticipable distribuida a las jurisdicciones, frente al 1% que correspondió a la Nación. Entre enero y octubre, los recursos provinciales derivados de este reparto acumulan un descenso real del 0,6%.