por Redacción Mendoza Económico
La necesidad de sostener las ventas, pagar salarios, afrontar los costos operativos y conseguir financiamiento concentra buena parte de las decisiones cotidianas de las pequeñas y medianas empresas. En ese orden de urgencias, asegurar las instalaciones, los equipos y otros activos esenciales para seguir funcionando puede quedar relegado. El problema es que un robo, un incendio o la rotura de una máquina pueden agravar una situación financiera que ya es frágil.
Un relevamiento presentado en el marco del Barómetro PyMEs Argentina de Chubb, realizado entre más de 200 pequeñas y medianas empresas, pone números a esa contradicción. Según el título del informe difundido, casi el 20% de las PyMEs consultadas no tiene seguro. Al mismo tiempo, el 84% considera que las coberturas son una inversión clave para su estabilidad financiera y el 82% entiende que estar asegurado es importante.
No se trata, por lo tanto, de una falta de valoración del seguro. El obstáculo principal está en las posibilidades concretas de pagarlo y en las dificultades para encontrar un producto adecuado a las necesidades de cada actividad.
La encuesta identifica amenazas muy vinculadas con la continuidad de la operación. El 38% menciona el robo de equipamiento, el 35% teme daños en sus equipos y el 33% señala el robo de materias primas. Son riesgos que no solo representan pérdidas patrimoniales: también pueden interrumpir la producción o impedir el cumplimiento de compromisos comerciales.
Entre las empresas que cuentan con seguro, las coberturas más contratadas son robo (49%), incendio (46%) y responsabilidad civil (39%). Pero, cuando se pregunta qué consideran prioritario proteger, las respuestas amplían el foco: el 48% menciona a sus empleados, el 46% al equipamiento y el 41% al dinero.
Esta diferencia entre las preocupaciones, las prioridades y las pólizas contratadas vuelve relevante una cuestión que suele pasar inadvertida: tener un seguro no significa necesariamente contar con la protección que el negocio necesita.
La restricción económica aparece con claridad al analizar por qué algunas firmas no contratan coberturas. El 43% señala la falta de ingresos, mientras que el 19% afirma que no encuentra un producto que responda a sus necesidades y el 15% menciona las gestiones requeridas para contratarlo. Además, solo el 49% evalúa positivamente la oferta de seguros para empresas.
El resultado expone una distancia entre la conciencia sobre los riesgos y la capacidad de hacer frente al costo de prevenirlos. En un escenario donde cada gasto compite con obligaciones inmediatas, la contratación de una póliza puede quedar desplazada por los pagos que permiten mantener la empresa abierta.
Esa presión no aparece aislada. Como informó Mendoza Económico en su análisis sobre la situación de las PyMEs durante 2026, las dificultades de ventas, costos y financiamiento afectan las decisiones de inversión de numerosas firmas.
“Los datos muestran que las empresas reconocen el valor de estar protegidas, pero muchas tienen que resolver primero cómo sostener sus costos y encontrar una opción que se adapte a su actividad. Por eso, revisar los riesgos concretos del negocio es un primer paso para tomar decisiones más informadas”, señala Gustavo Giorgi, CEO de Pyme Protegida, firma especializada en seguros para pequeñas y medianas empresas.

Las PYMES tienen un punto ciego preocupane; La falta de seguros
La misma encuesta permite entender por qué la cobertura de riesgos pierde espacio en la agenda empresarial. El 52% de las PyMEs busca captar clientes y aumentar sus ventas, mientras que el 36% está preocupado por su participación en el mercado.
En materia de financiamiento, el 59% recurre a recursos propios, el 28% apela a familiares y amigos y el 24% accede a préstamos bancarios. Los porcentajes corresponden a respuestas sobre distintas vías de financiamiento y no deben interpretarse como categorías excluyentes.
Las tensiones también aparecen en la administración diaria. El 43% identifica el control de gastos como su principal desafío financiero y el 32% menciona la falta de liquidez y la gestión del flujo de caja. Bajo esas condiciones, revisar las sumas aseguradas o ampliar una cobertura puede quedar para otro momento, aun cuando la firma haya incorporado bienes o modificado su actividad.
En Mendoza, la discusión sobre cómo financiar a las empresas también ganó espacio. Una jornada en la Bolsa de Comercio de Mendoza sobre alternativas de financiamiento para PyMEs abordó precisamente las dificultades para acceder a herramientas que permitan sostener el capital de trabajo y realizar inversiones.
La existencia de una póliza vigente no garantiza, por sí misma, que todos los riesgos estén cubiertos ni que la indemnización resulte suficiente ante un siniestro. Los montos asegurados, las exclusiones, los límites y las condiciones contractuales requieren revisiones periódicas, especialmente cuando cambia el valor de los activos o se amplían las instalaciones.
Desde Pyme Protegida recomiendan examinar qué bienes están incluidos, cuáles quedaron fuera y si las sumas contratadas responden a la realidad de la empresa. No se trata únicamente de sumar seguros, sino de comprobar que la protección existente acompañe los riesgos efectivos de la operación.
La necesidad de revisar coberturas también fue planteada en el mercado local. En una nota sobre la expansión de Moscardini Broker y el mercado de seguros corporativos en Mendoza, se advirtió que las pólizas superpuestas o desactualizadas pueden implicar costos innecesarios y dejar necesidades sin resolver.
“Una cobertura necesita acompañar la realidad del negocio. Si la empresa incorporó equipos, amplió sus instalaciones o modificó su operación, vale la pena volver a evaluar si lo contratado sigue siendo adecuado”, concluyen desde Pyme Protegida.
El relevamiento deja planteada una contradicción central para las pequeñas y medianas empresas: reconocen la importancia de estar protegidas, pero las urgencias de caja pueden llevarlas a postergar esa decisión. Cuando la actividad depende de pocos equipos, instalaciones o recursos críticos, la ausencia de una cobertura adecuada puede transformar un incidente puntual en un problema para la continuidad del negocio.